Los objetivos de nuestra Fundación

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Objetivos de la Fundación SoberanaMente: 

  1. LA INVESTIGACIÓN, para explorar nuevos conocimientos sobre la mente. 
  2. LA DOCENCIA, para enseñar a alumnos y profesionales de las Ciencias de la Salud.
  3. LA PROMOCIÓN, para ayudar al público en general a cuidar su Salud Mental. 

Para concretar estos objetivos, los Directores de la Fundación Soberanamente junto a otros profesionales de la Salud, desarrollan actividades en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina) y en el interior del país (Argentina) a través de la organización de charlas, seminarios, encuentros, jornadas, clases, talleres, cursos presenciales y virtuales, entre otras, como así también la difusión de artículos.

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Lic. Margarita Rodríguez Suárez – Lic. Prof. Pablo Cazau 

El narcisismo según Kohut

Los orígenes del narcisismo.- Más allá de las necesidades biológicas, el ser humano tiene también ciertas necesidades psicológicas que, para ser satisfechas, requieren la presencia de otro ser humano. Kohut identifica tres de estas necesidades:

  1. a) Necesidad de ser admirado.- Niños y adultos buscan en mayor o menor medida alguien que los admire, los halague, les diga “qué inteligente eres”, “qué bello eres”, o “qué bien que haces las cosas”. No se trata necesariamente de amor, sino de reconocimiento y admiración. El adulto puede pedir que lo admiren cuando exhibe su fortaleza, su inteligencia o su cuerpo.
  2. b) Necesidad de admirar.- Las personas necesitan también admirar valores o ideales que orienten su vida. Esta necesidad suele encarnarse en una persona-modelo como la madre, el padre, un líder, un ídolo, un maestro, o bien en valores abstractos como ideales de vida: la honestidad, la sabiduría o la templanza. No es infrecuente escuchar en los niños “cuando sea grande quiero ser bombero” o “quiero ser fuerte como mi papá”. Brenda, una niña de 11 años, decía: “a mí me gusta ser la segunda de los hermanos, porque el primero no tiene de quien tomar ejemplos”.
  3. c) Necesidad de compartir.- Todos necesitan también contar con una suerte de gemelo para compartir experiencias, de estar acompañados, de desarrollar juntos proyectos, talentos y aptitudes. El niño lo expresa diciendo cosas como “¿vamos a jugar juntos?” o “papá, ayúdame con esto”, o interactuando con un amigo imaginario. Los adultos aprovechan situaciones donde puedan encontrarse y compartir experiencias con otros.

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Hasta què punto los “normales” somos psicópatas

Nadie està absolutamente libre de desarrollar algún comportamiento psicopático. Entre el estado ideal de salud mental y la psicopatía màs grave existe toda una gama de grises, donde algunos estaremos màs cerca de la normalidad y otros màs cerca de la psicopatía.

Enumeremos algunas características que tienen en común el psicópata y el “normal”.

1) Tanto los “normales” como los psicópatas consideran que en realidad son otros los psicópatas, pero no ellos mismos. Claro està que basan su creencia en diferentes motivos: el psicópata porque necesita disimular para mostrarse como confiable y simpàtico. El “normal” porque considera que no cumple con ciertos criterios de psicopatía que leyò en alguna parte.

2) Un psicópata no vacila en dañar o destruir a otra persona si ello le trae un beneficio personal. Los experimentos de Milgram de la década del ’50 demostraron que aùn las personas “normales” pueden dañar o destruir a otras bajo presión, pero la diferencia està en que ellos pueden sentir remordimiento, arrepentimiento, o pueden reparar el daño causado.

3) Un psicópata intentarà cortar los vínculos de su vìctima para mantenerlo aislado y a su merced. Una persona “normal” también puede intentar cortar vínculos, como por ejemplo el padre que hace todo lo posible para que su hijo no se relacione con individuos indeseables. La diferencia estaría en que el “normal” lo hace para cuidar..

4) Si un psicópata no puede controlar a su vìctima, puede buscar controlar la forma en que los demás la ven. Por ejemplo, si quiere apoderarse del patrimonio del cónyuge, puede intentar hacerlo pasar por loco. Una persona “normal” puede hacer otro tanto, por ejemplo, que otros valoren a su cónyuge para levantarle la autoestima.

5) Màs generalmente, una persona “normal” puede actuar exactamente igual que un psicópata y motivado por sus mismos intereses egoístas. La diferencia radica en que lo hará muy ocasionalmente y bajo circunstancias muy puntuales, mientras que en el psicópata es su manera habitual de ser.

Pablo Cazau