El cerebro de una persona mayor

Parece que es cierto lo del viejo sabio.

El director de la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington sostiene que el cerebro de una persona mayor es mucho más plástico de lo que comúnmente se cree.

A esta edad, la interacción de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro se vuelve armoniosa, lo que amplía nuestras posibilidades creativas. Es por eso que entre las personas mayores de 60 años se pueden encontrar muchas personalidades que acaban de iniciar sus actividades creativas.

Por supuesto, el cerebro ya no es tan rápido como en la juventud. Sin embargo, gana en flexibilidad. Por eso, con la edad, es más probable que tomemos las decisiones correctas y estamos menos expuestos a las emociones negativas. El pico de la actividad intelectual humana ocurre alrededor de los 70 años, cuando el cerebro comienza a funcionar con toda su fuerza.

Con el tiempo, aumenta la cantidad de mielina en el cerebro, sustancia que facilita el paso rápido de señales entre neuronas. Debido a esto, las habilidades intelectuales se incrementan en un 300% en comparación con la media.

Y el pico de producción activa de esta sustancia cae entre los 60 y 80 años de edad. También es interesante el hecho de que después de 60 años, una persona puede usar 2 hemisferios al mismo tiempo. Esto le permite resolver problemas mucho más complejos.

El profesor Monchi Uri de la Universidad de Montreal cree que el cerebro de una persona mayor elige el camino que consume menos energía, corta lo innecesario y deja solo las opciones correctas para resolver el problema. Se realizó un estudio en el que participaron diferentes grupos de edad. Los jóvenes se confundieron mucho al pasar las pruebas, mientras que los mayores de 60 años tomaron las decisiones correctas.

Ahora veamos las características del cerebro a la edad de 60 a 80 años. Son realmente color de rosa.

Características del cerebro de una persona mayor

  1. Las neuronas del cerebro no mueren, como dicen todos los que las rodean. Las conexiones entre ellos simplemente desaparecen si una persona no se dedica al trabajo mental.
  2. La distracción y el olvido aparecen por sobreabundancia de información. Por lo tanto, no es necesario que concentre toda su vida en nimiedades innecesarias.
  3. A partir de los 60 años, una persona, al tomar decisiones, no usa un hemisferio al mismo tiempo, como los jóvenes, sino ambos.
  4. Conclusión: si una persona lleva un estilo de vida saludable, se mueve, tiene una actividad física factible y tiene plena actividad mental, las habilidades intelectuales NO disminuyen con la edad, solo CRECEN, alcanzando un pico a la edad de 80-90 años.

Así que no le tenga miedo a la vejez. Esfuércese por desarrollarse intelectualmente. ¡Aprenda nuevas manualidades, haga música, aprenda a tocar instrumentos musicales, pinte cuadros! ¡Baile! Interésate por la vida, conoce y comunícate con amigos, haz planes para el futuro, viaja lo mejor que puedas. No olvides ir a tiendas, cafés, conciertos. No te encierres solo, es destructivo para cualquier persona. Viva con el pensamiento: ¡todas las cosas buenas todavía están por delante de mí!

Un estudio en los Estados Unidos encontró que:

– La edad más productiva de una persona es de 60 a 70 años;

– La 2da etapa humana más productiva es la edad de 70 a 80 años;

– La 3ª etapa más productiva – 50 y 60 años.

– Antes de eso, la persona aún no ha alcanzado su punto máximo.

– La edad media de los premios Nobel es de 62 años; La edad promedio de los presidentes de las 100 empresas más grandes del mundo es de 63 años;

– La edad promedio de los pastores en las 100 iglesias más grandes de los Estados Unidos es de 71 años;

– La edad promedio de los papás es de 76 años.

– Esto confirma que los mejores y más productivos años de una persona son entre los 60 y los 80 años.

– Este estudio fue publicado por un equipo de médicos y psicólogos en el NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE.

– Descubrieron que a los 60 años alcanzas la cima de tu potencial emocional y mental, y esto continúa hasta los 80.

– Por tanto, si tienes 60, 70 u 80 años, estás en el mejor nivel de tu vida.

FUENTE: New England Journal of Medicine.

Transmita esta información a sus familiares y amigos de 60, 70 y 80 años para que se sientan orgullosos de su edad.

Cómo tomamos nuestras decisiones

Tanto si se trata de decisiones cotidianas (“iré en colectivo”) como de otras más trascendentales (“me casaré”), la neuropsicología parece haber demostrado que tomamos nuestras decisiones antes incluso de habernos enterado de nuestra elección.

Las imágenes escaneadas del encéfalo parecen indicar que nuestro cerebro toma decisiones sin consultarnos, y luego de segundos o hasta milisegundos se toma la molestia de avisarnos.

Desde ya, siempre somos nosotros quienes tomamos nuestras decisiones, sólo que en un primer momento lo hacemos a un nivel inconciente y en un segundo momento se hacen concientes. Como desconocemos esas actividades inconcientes, tendemos a creer que la decisión se toma en el momento mismo de hacerla conciente.

El cerebro es nuestra poderosa “máquina” de procesamiento de la información, pero no es perfecta. El proceso de toma de decisiones puede desembocar en al menos dos problemas: a) tomar la decisión equivocada, y b) no poder tomar nunca una decisión, con lo cual la persona vive en una duda permanente como las que podemos ver en las neurosis obsesivas. Por ejemplo, un obsesivo por la limpieza nunca puede decidir que algo está totalmente limpio, con lo cual siempre seguirá limpiando y limpiando, convirtiendo su incapacidad en un síntoma.

PC

La neuropsicología cognitiva

La neuropsicología cognitiva es el estudio de la relación entre el sistema cognitivo y el cerebro, y forma parte de las llamadas ‘neurociencias’, un conjunto de disciplinas que estudian las bases biológicas del comportamiento humano. La neuropsicología cognitiva quiere averiguar qué partes del cerebro se activan cuando procesamos mentalmente la información para llevar a cabo determinadas conductas. Para ello utiliza varias técnicas, algunas de las cuales son las siguientes:

  1. A) Estudia pacientes con daño cerebral y examina la relación entre la conducta anormal y el daño cerebral. La conducta anormal se detecta con pruebas clínicas o tests, y el daño cerebral se detecta mediante examen visual directo, radiografías y otros estudios más actuales como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), que permite generar imágenes tridimensionales del cerebro, la Resonancia Magnética Nuclear (RMN), que permite estudiar la anatomía y los cambios fisiológicos del cerebro, o la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), que permite estudiar la actividad metabólica del cerebro. Hay daños cerebrales mucho más pequeños que se pueden diagnosticar mediante microscopio electrónico o pruebas de laboratorio.
  2. B) Estudia animales normales a quienes se daña intencionalmente partes del cerebro para observar qué conductas anormales aparecen.
  3. C) Estudia personas normales. A sujetos voluntarios se les pide que perciban determinados estímulos o ejecuten determinadas conductas, y mientras tanto se observa qué partes del cerebro se activan, utilizando entre otras cosas la tomografía por emisión de positrones.

Por ejemplo, se han hecho experimentos con sujetos normales bajo resonancia magnética, donde mediante una inhibición momentánea de ciertas áreas como la del lenguaje aplicando sobre el cráneo un emisor de ondas magnéticas que desarregla momentáneamente el circuito eléctrico neuronal, se observó que luego los sujetos aumentaban su creatividad: dibujaban mejor, tenían una mayor memoria, y resultaban ser una especie de “savants” en miniatura.

Pablo Cazau