Cómo percibimos la velocidad del tiempo

Por Pablo Cazau

Podemos percibir el tiempo como transcurriendo más velozmente o transcurriendo más lentamente. ¿De qué depende esta percepción? La física relativista ha ofrecido sus propias explicaciones, pero aquí nos atendremos al punto de vista de la psicología de la percepción.

En general, nuestra percepción de la velocidad del tiempo varía en al menos tres casos:

1) Si estamos ocupados o concentrados en alguna actividad el tiempo pasa más rápido, mientras que el aburrimiento o la inactividad pueden hacer las horas interminables.

2) A medida que crecemos percibimos que el tiempo transcurre cada vez más rápido. El adolescente siente transcurrir el tiempo de su vida muy lentamente, mientras que el anciano ve pasar el tiempo de su existencia más rápidamente.

3) Bajo un estrés agudo, puede ocurrir que las personas experimenten que el tiempo se hace más lento. Hace varios años alguien me planteó que estaba muy intrigado –y hasta preocupado-  por algo que le sucedía: en algunas ocasiones en que estaba bajo un fuerte estrés, veía todo a su alrededor en cámara lenta, como si el tiempo transcurriese más despacio. Para tranquilizarlo, le dije que ello no se debía a tumores cerebrales ni a infecciones encefálicas, sino que se trataba de un mecanismo adaptativo de supervivencia.

Una persona padece un estrés agudo cuando siente que está bajo un serio peligro que amenaza su vida. Frente a ello, se pondrán en marcha diversos mecanismos que le permitirán defenderse de ese peligro, pudiendo ser una de tales defensas mirar al enemigo en cámara lenta. Si nos ataca un león y lo vemos avanzar muy lentamente, tendremos tiempo de sobra para reaccionar y eludirlo.

Esto mismo es lo que normalmente le sucede a la mosca. ¿Por qué nunca podemos atrapar a una mosca y nos parece que ella es más veloz que nosotros? Porque la mosca nos ve en cámara lenta, lo cual le da tiempo para escapar con comodidad. De hecho, si nuestro cerebro estuviese preparado para verla mucho más lentamente que lo que ella lo hace, seguramente la atraparíamos con facilidad.

Cada especie animal percibe de manera distinta la velocidad del tiempo, lo cual parece depender de la cantidad de mitocondrias del citoplasma neuronal. Si hay más cantidad de estas usinas energéticas, el cerebro dispondrá de mayor energía para ver las cosas más lentamente, lo que aumentará sus probabilidades de supervivencia.

La mosca no considera que ve al enemigo en cámara lenta. Para ellas su tiempo es el normal porque no conoce otras velocidades. No ocurre lo mismo con quienes ocasionalmente, bajo estrés agudo, ven en cámara lenta. Ellos tienen la gran oportunidad de advertir que el tiempo es una ilusión.

La tortuga es al revés que la mosca. Ella percibe al enemigo como moviéndose mucho más rápido, con lo cual jamás puede escapar de su ataque.

La forma en cómo los animales perciben la velocidad del tiempo en su entorno depende de un factor denominado “ritmo de fusión del parpadeo”, y se mide en destellos por minuto. Por ejemplo:

Tortuga: 15 destellos por segundo en promedio,

Hombre: 60 destellos por segundo en promedio.

Mosca: 250 destellos por segundo en promedio. En general, cuanto más pequeño es el animal, más destellos por segundo tendrá.

Los 60 destellos por minuto en el caso del ser humano constituyen un promedio, lo que significa que algunas personas percibirán las cosas más rápidas y otras más lentas. ¿No será que algunos boxeadores son campeones mundiales porque están por encima del promedio y ven en cámara lenta a su adversario sin que nadie –ni ellos mismos-  lo hayan advertido? Quizá alguien que creó en el boxeo la categoría “peso mosca” lo haya intuido.

El ritmo de fusión del parpadeo tiene su base en el hecho de que el cerebro humano percibe imágenes estáticas que, al llegar al cerebro en rápida sucesión generan la ilusión de movimiento (lo mismo que sucede con los fotogramas de las películas).