El cerebro humano es multiuso

De acuerdo al modelo de Sperry, nuestro cerebro izquierdo es lógico, mientras que el derecho es capaz de actividades creativas: uno se sujeta a los hechos, y el otro da libre curso a su imaginación. De acuerdo al modelo de McLean, tenemos un cerebro reptiliano, otro límbico y otro cortical, con funciones diferentes.

El cerebro reptiliano es incapaz de pensar, actúa impulsivamente y después nos obliga a arrepentirnos. Manda la orden para golpear, insultar, o jugarle a un caballo porque gana seguro, cuando es sabido que menos del 3% de los caballos de carrera devuelven lo que los apostadores han invertido en ellos. Claro que también tiene su lado positivo, como cuando ante un peligro repentino nos hace reaccionar instantáneamente, sin pensar. También marca nuestro territorio, de manera que cuando colocamos nuestro abrigo en una silla, sin advertirlo hemos señalado un lugar al que nadie puede entrar ni tocar nada.

El cerebro límbico genera emociones. Leibniz decía que todos los seres humanos podemos ponernos de acuerdo fácilmente acerca de si una suma está o no bien hecha, pero el problema de administrar un país es mucho más complejo: nuestras emociones, enconos, resentimientos, miedos, depresiones, afinidades y simpatías interfieren para que una tarea no se lleve a cabo de acuerdo a la lógica o al sentido común. El cerebro emocional no sabe qué hacer con sus emociones irracionales: sabe que el avión es lo más seguro para viajar, pero tiene miedo de volar. Y ello sin hablar de otras fobias: el millonario Howard Hughes tenía amatofobia, un miedo enfermizo al polvo. Desde ya que el cerebro emocional tiene su parte buena. Los románticos sostendrían que gracias a él amamos y nos enamoramos, pero la cosa es algo más prosaica: las emociones, buenas o malas, son como un radar que nos permiten identificar situaciones favorables o peligrosas para nuestra supervivencia y bienestar.

Por ejemplo, el miedo sirve para salir corriendo frente a un león suelto. De acuerdo al modelo de Herrmann, y aunque él no le da estos nombres, tenemos un cerebro creativo (desopilante, ingenioso, impredecible, artístico), un cerebro objetivo (lógico, pragmático, le gusta basarse en los hechos), un cerebro organizado (detallista, escrupuloso, estructurado) y un cerebro social (comunicativo, empático, le gusta entablar relaciones con los demás). Muchas personas utilizan preferentemente dos de estos cerebros, otros tres, otros los cuatro y otros uno solo.

Un cerebro adaptativo utiliza ciertas partes cuando se adecuan a la situación: cuando revisamos la cuenta del supermercado ponemos en funcionamiento el cerebro organizado, no el creativo.

Finalmente, según el modelo de las lateralidades el cerebro humano utiliza ciertas partes del cuerpo y, cuando esas partes fallan, puede utilizar otras que están duplicadas. Normalmente las personas utilizan con preferencia una mano, una pierna o un ojo: son las manos, piernas y ojos dominantes. Así, sabemos que somos diestros de las piernas si pateamos una pelota con el pie derecho. Pero ¿qué significa la dominancia ocular? El ojo dominante es aquel que utilizamos para organizar nuestra visión del mundo. Para entender esto puede ayudarnos realizar una sencilla prueba que determine cuál es nuestro ojo dominante. Extendemos los brazos con las manos abiertas hacia adelante uniendo ambos pulgares y ambos índices, quedando así formado un espacio entre ambas manos. A continuación enfocamos en el centro exacto de ese espacio un objeto más lejano (a unos dos metros), como por ejemplo una manzana. Luego cerramos primero solamente el ojo izquierdo, y luego solamente el ojo derecho. En ambos casos la manzana quedará en diferente posición: más centrada o menos centrada. Si la manzana queda más centrada habiendo cerrado el ojo izquierdo, entonces el ojo derecho es el dominante, y viceversa. Hay otra manera más simple de establecer cuál es el ojo dominante, extendiendo el dedo índice sobre una imagen a 2-3 metros con ambos ojos abiertos, y luego cerrar uno por vez: el ojo que ve el dedo sobre la imagen será el dominante.

La dominancia ocular es una propiedad de los ojos, no de los instrumentos creados cumplir otras funciones como los telescopios, los binoculares, los catalejos o las cámaras fotográficas. De hecho, lo que enfocan estos instrumentos es siempre lo mismo, sea que utilicemos para este enfoque el ojo izquierdo o el derecho.

Pablo Cazau. Diciembre 2012.

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