El cerebro humano sigue siendo primitivo

En las épocas primordiales del hombre primitivo los peligros que lo acechaban eran bastante más frecuentes y cotidianos y, consecuentemente, el cerebro estaba muy sensibilizado para detectarlos y reaccionar a ellos.

Hoy en día muchos de aquellos peligros ya no son tan habituales y amenazantes, pero el cerebro sigue funcionando como en aquel entonces. Es decir, sigue identificando peligros allí donde ya no existen más. Veamos algunos ejemplos.

a) Hay quienes sienten una sensación muy desagradable cuando escuchan que alguien arrastra las uñas sobre una superficie como una piedra.. Si bien es hoy algo ridículo, en aquel entonces era una advertencia sobre un animal que arrastraba sus uñas sobre la entrada de la cueva.

b) Hoy el vértigo es una sensación ridícula que hemos heredado de nuestros antepasados, para quienes el vértigo era muy útil porque advertía sobre peligros reales de caídas en las montañas y otros lugares de gran altura.

c) Usted está en su casa donde viven solamente usted y su cónyuge. Sin embargo, se asusta terriblemente cuando su cónyuge se le acerca por detrás silenciosamente y usted lo advierte. Hoy es una reacción ridícula, pero ayer fue una reacción adaptativa frente a peligros cotidianos, por ejemplo durante una cacería.

d) Conocí una persona que cuando atravesaba una situación de estrés, sentía que el tiempo transcurría más lentamente y experimentaba los sucesos como si fueran en cámara lenta. Esto fue muy útil cuando el organismo debía ponerse en alerta ante peligros serios porque de esa manera podía reaccionar mucho más rápidamente. Por ejemplo, podía huir más rápido si veía a un tigre moverse más despacio.

e) Ciertos pensamientos negativos catastróficos que nos advierten de peligros imaginarios hoy son ridículos, pero no lo eran en aquel entonces cuando los peligros reales eran mucho más frecuentes.

Pablo Cazau. Mayo 2018,

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