El terror a la enfermedad

Todo el mundo tiene miedo a una enfermedad grave, salvo aquellos a quienes sus limitadas capacidades cognitivas le impiden tomar conciencia de este problema.

Frente a este miedo se montan defensas: hay quienes se creen indestructibles, con lo cual el miedo desaparece, hay quienes entienden que pueden enfermarse pero confían en que ello no ocurrirá demasiado pronto (porque tienen suerte, porque son jóvenes o hacen una vida sana), y hay quienes se sacan las dudas haciéndose un chequeo de salud. También acá los miedos ceden.

Pero hay casos donde ninguna defensa contra el miedo resulta útil, y tal es el caso de la hipocondría.

El hipocondríaco no puede vencer su miedo a enfermarse a pesar de no haber pruebas concluyentes de ello, y este temor es tan intenso que le produce un gran malestar.

A nivel cognitivo tiene una idea fija persistente del tipo “estoy gravemente enfermo”.

A nivel afectivo padece miedo, angustia, terror, depresión y otros sentimientos. Si tales afectos resultan de una enfermedad grave real, no hay hipocondría y el problema es otro.

A nivel comportamental puede acudir al médico para comprobar si se justifican sus miedos, pero frecuentemente no quedan convencidos y vuelven una y otra vez a consultar más médicos.

La hipocondría puede ser permanente o episódica, es decir, cuando ocasionalmente recibe información de personas gravemente enfermas o experimenta síntomas sospechosos que reactivan una hipocondría latente.

¿Cuáles son las soluciones para la hipocondría?

En principio, la solución no es montar defensas frente al miedo o al terror, sino cambiar la idea “estoy gravemente enfermo” por la idea “estoy bien”, preferiblemente luego de haberse realizado un chequeo. El hipocondríaco debe entender que casi siempre uno se muere de otra cosa distinta a la enfermedad que tanto teme, lo cual, al poner en evidencia lo ridículo de la creencia hipocondríaca, estará más dispuesto a abandonarla. Tambien puede ayudar el prestar más atención a la existencia de personas ancianas y sanas, especialmente si ellas padecieron hipocondría. Esto también ridiculiza la creencia de estar enfermo.

La psicoterapia cognitivo-conductual es una de las más indicadas para generar un cambio en las creencias que perturban nuestra existencia.

Pablo Cazau

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