Histerias, fobias y obsesiones: más allá del psicoanálisis

Por Pablo Cazau

Durante las primeras décadas del siglo XX, Freud se ocupó de explicar el origen de neurosis tales como la histeria, la fobia y la neurosis obsesiva a partir de su idea de las series complementarias según la cual estas patologías resultaban de la conjunción de un factor constitucional, una experiencia sexual traumática infantil y un factor desencadenante.

El creador del psicoanálisis se ocupó especialmente de los dos últimos factores, dejando en las tinieblas el primero al menos hasta 1915.

Si ahora examinamos la cuestión del porqué de las neurosis mencionadas desde un punto de vista más biológico intentando desentrañar ese misterioso factor referido a cómo está constituido el organismo humano, podríamos hacerlo invocando el denominado instinto de supervivencia (utilizado por el mismo Freud años más tarde bajo el nombre de pulsión de vida).

Al menos tres cuestiones son decisivas para la supervivencia del individuo: una figura que ame y proteja, la evitación de situaciones peligrosas, y la higiene. Son situaciones que el cerebro busca para sobrevivir.

Sin embargo el cerebro humano, en parte porque es evolutivamente muy reciente e “inexperto”, y en parte porque hoy en día las amenazas a la supervivencia son menos serias que en el caso del hombre primitivo, reacciona de una manera exagerada: busca incansablemente y con mucha exigencia una figura que lo ame y cuide (histeria), evita peligros que no son tales (fobia), y exagera sus cuidados higiénicos (neurosis obsesiva).

Tales formas de defensa podrían ser consideradas como el factor constitucional de las neurosis, especialmente potenciadas si hubo además alguna situación infantil de desvalimiento o vulnerabilidad, y si aparece alguna situación actual de amenaza a la supervivencia.