La década del cerebro

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El órgano que permite que en este momento usted esté comenzando a leer este artículo es su cerebro. Es el órgano más complejo y dinámico que usted tiene, el que controla su cuerpo y su mente y poco sabíamos de él hasta las últimas décadas, en las que las investigaciones han arrojado más información que en toda la historia de la humanidad.

En la década 1990-2000, denominada Década del Cerebro, el gobierno de EEUU hizo una gran inversión en investigación con el objetivo de conocer más acerca de las enfermedades mentales de tipo degenerativo, traumático o congénito; crear instrumentos de medición más sofisticados (se crearon equipos de neuroimágenes y potentes microscopios), profundizar conocimientos en los procesos patológicos junto a la genética, la bioquímica, la psicología, la psiquiatría, la neurología, etc. conformando una gran interdisciplina (las neurociencias). También se dedicó a investigar la relación entre el sistema nervioso, el endócrino y el inmunológico y avanzar sobre el tema adicciones. Actualmente Europa está teniendo su “Década del Cerebro” también, haciendo una gran inversión al proyecto “Cerebro Humano”.

Gracias a la implementación de estos proyectos y todo lo que se va descubriendo es que nuestra forma de ver el mundo también está en permanente cambio y con un tono más esperanzador que antes. ¿Cómo es esto?

Hasta hace unas décadas se decía que las neuronas (células de sistema nervioso, tenemos alrededor de 100.000 millones) eran las únicas células que no se volvían a regenerar, pero se ha descubierto que existe una neurogénesis (regeneración) en la vida adulta y el lugar donde se produciría es la zona del hipocampo. Esto es muy importante en el área de la patología y del aprendizaje.

También se descubrió la llamada neuroplasticidad neuronal: esto significa que el sistema nervioso puede modificar su propia organización estructural y su funcionamiento de respuesta a lo que acontece en el entorno. Las conexiones neuronales pueden activarse por ejercicio y hacer nuevas “huellas” en contacto con el medio ambiente (externo e interno). O sea, nuestro cerebro cambia todo el tiempo y cuanto más se lo usa, funciona mejor.

Otros de los mitos que se descartó es que usemos un 7% -10% del cerebro. Al cerebro lo usamos todo. Hay sectores cerebrales en los que se concentran ciertas actividades y pueden estar más activados, pero al resto del cerebro también se lo utiliza al mismo tiempo porque buscamos información de distintas áreas, activamos las memorias, procesamos la información, re-significamos experiencias, etc. Nuestro cerebro funciona a modo de red, algo parecido a la red Internet.

Un cerebro joven

Así como al cuerpo le hacemos hacer ejercicios, lo mismo tenemos que hacer con nuestro cerebro. Si lo mantenemos ágil y en forma, todas nuestras funciones cognitivas (percepción, atención, memoria, lenguaje, etc.) funcionarán mejor. Con la edad aparece una cierta lentitud en estas funciones pero es posible agilizarlas.. ¿Y qué podemos hacer para rejuvenecer nuestro cerebro?

DOCE CLAVES PARA RETRASAR EL ENVEJECIMIENTO CEREBRAL: (del Dr. Francisco Mora, Catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid, investigador y divulgador científico- Fuente: Redes, TVE)

1. COMER MENOS. Comer más de lo que necesitamos aumenta el estrés oxidativo del organismo, que agrede a las proteínas, a los lípidos, al ADN y al cerebro. Menos comida potencia la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, la región encargada del aprendizaje y la memoria, aumenta la sinapsis y favorece los mecanismos de reparación neuronal.

2. DEPORTE DE FORMA REGULAR. Men sana in corpore sano. Al practicar deporte aeróbico de forma habitual y continuada segregamos unas sustancias que repercuten en una mayor plasticidad del cerebro. Se potencian las sinapsis entre neuronas, la clave del aprendizaje y la memoria.

3. EJERCICIO MENTAL. Hacer ejercicio mental todos los días. Jubilarse no implica sentarse en el sofá de casa a ver la tele, hacer crucigramas o leer. Debemos estimular la mente con retos; por ejemplo: aprender un idioma nuevo. Es una tarea fascinante, que requiere esfuerzo, pero que produce mucho placer, porque es útil y porque provoca la admiración de los demás.

4. VIAJAR MUCHO. Viajar requiere, en esencia, aprender y memorizar, adquirir percepciones y memorias nuevas. La rutina es nefasta para el cerebro. Además, viajar genera un cúmulo de emociones, que es realmente lo que mueve a nuestras neuronas.

5. VIVIR ACOMPAÑADO. Una buena salud mental pasa por tener relaciones buenas y constantes con los demás. La transferencia emocional tiene muchas ventajas sociales. Quienes viven en pareja y tienen amigos se adaptan mejor a los cambios.

6. ADAPTARSE A LOS CAMBIOS. Adaptarse quiere decir también asumir los tiempo que corren. Si nos aislamos, si decimos “yo ya soy muy mayor para esto”, lo único que conseguimos es estresarnos emocionalmente.

7. EVITAR EL ESTRÉS CRÓNICO. El estrés crónico tiene muchas consecuencias dañinas sobre el organismo y el cerebro, libera de forma constante hormonas glucocorticoides que afectan directamente al cerebro. Lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte.

8. NO FUMAR. Este hábito puede producir pequeños infartos cerebrales y declinar las funciones mentales. La nicotina produce una reducción de la memoria y la atrofia y la muerte de las neuronas. Además, aumenta el estrés oxidativo en el cerebro.

9. DORMIR BIEN. Necesitamos entre siete y ocho horas de sueño reparador cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar aquella información innecesaria y reforzar los conocimientos aprendidos. También para reparar tejidos dañados.

10. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL. La motivación, la ilusión, la emoción, es lo que nos empuja a tener ganas de vivir. Ése es el motor que llevamos dentro y que nos mueve a querer seguir estando vivos.

11. AGRADECIMIENTO. Agradecer es uno de los gestos humanos más bellos, que une a quien agradece y a quien recibe el agradecimiento. La vejez es un tiempo sano de agradecer, de dar, de crear nuevos lazos y dejar atrás antiguos lastres que eran causas de tensiones, angustias y pesadumbres.

12. LAS PEQUEÑAS COSAS. Ser mayor, de mente clara y sano es un privilegio. Disfrutemos de las pequeñas cosas, sin crearnos necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.

“El ser humano es espejo y creador de todo lo que le rodea, incluido él mismo.” (Francisco Mora). ¿Para pensarlo, no?

Lic. Margarita Rodríguez Suárez

Con el artículo “La década del cerebro” estamos en la Revista Aquende del mes de Marzo/14

 

 

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