La mentira

Por qué las personas mienten?

Podríamos decir que debajo de una mentira puede haber miedo?

Muchas veces sí.

Hemos visto en un anterior artículo (según Beck y Emery -1985), qué habría tres disparadores de la ansiedad. Nuestra ansiedad se dispararía cuando tenemos cogniciones (pensamientos) referidos a:

1) ACEPTACION/RECHAZO

2) COMPETENCIA/INCOMPETENCIA

3) CONTROL/DESCONTROL


La ACEPTACION/RECHAZO se refiere a los temores que tenemos de no ser aceptados por los demás y de no ser aceptables. Hay una creencia bajo este pensamiento que es el creer que debemos ser aceptados y queridos por todas las personas porque de esa manera seremos felices y tendremos bienestar. Si una persona no nos acepta lo vivimos como una amenaza (a nuestra autoestima), y estaremos dispuestos a hacer lo que sea necesario para ser aceptados.

La COMPETENCIA/INCOMPETENCIA se refiere a los pensamientos que podemos tener respecto a la creencia de que otras personas son más competentes que nosotros, ya sea por conocimientos o por algo de nuestro aspecto físico. Considerarnos inferiores en algún aspecto, también puede ser referido a la raza o el sexo.

El CONTROL/DESCONTROL: Las personas que temen perder el control, temen que las circunstancias o las personas los dominen. También puede adoptar la forma de “temor a volverse locos” o que terminen dependientes de algo o alguien.

Lo que pensamos acerca de estos tres temas  es lo que la mayoría de las veces dispara  la ansiedad a una intensidad que provoca malestar. Y esta misma ansiedad que se dispara  podrían ser la causa de por qué una persona miente.

Aún bajo el temor de ser descubiertos, una persona puede mentir acerca de circunstancias de su vida por temor, por ejemplo, a no ser aceptada. La inseguridad y la falta de confianza en sí mismos pueden llevar a que una persona “adorne” sus habilidades, sus capacidades y su historia para aumentar así las chances de causar buena impresión. Esto mismo sucede en el comienzo de una relación amorosa, o cuando se está estableciendo un vínculo de otra índole, incluso laboral.

En el caso de una entrevista laboral, alguien puede recurrir a las mentiras no sólo para aumentar las chances de aceptación sino para mostrarse más competente y hábil.

Cuando alguien ha adoptado el recurso de mentir con asiduidad, le comienza a resultar más o menos fácil. De esta manera puede encubrir otras emociones desagradables y continuar con la ilusión de éxito (por ejemplo: lanzar rumores falsos contra otras personas para disimular o disminuír la envidia).

La persona que miente tiene que vivir “despierta” para vigilar sus versiones. Puede contar anécdotas de proezas falsas a diferentes personas pero nunca serán exactamente iguales, sino que se adaptarán en forma tal que resulte coherente a la persona que escucha. Así es como muchas veces quien miente incurre en errores de datos y al ser descubiertos logran exactamente lo que más temían: el descrédito, la desconfianza.

Este hábito de recurrir a la mentira comienza a transformarse en un trastorno cuando notamos una compulsión a imaginar y relatar una vida y una historia que siempre causa admiración e impresiona a los espectadores. A este trastorno se lo llama “seudología fantástica” o se lo conoce también como mitomanía.

Debemos diferenciar el grado del trastorno y hacer diagnóstico diferencial con el trastorno narcisista de la personalidad.

Qué proporciona el mentir?

A través de la mentira se obtiene una pequeña cantidad de placer, dado que la persona se imagina lo que le gustaría.

Lo que le gustaría ser, hacer, lo que le gustaría conseguir, la imagen inflada que quiere que los otros vean, es como un disfrute anticipado.

Con la continuación de la mentira, la persona hace lo mismo que haría un actor con un personaje: lo incorpora a tal punto a sí mismo que a veces se confunden, se funden, con dicho personaje.

Este personaje, que despierta admiración, halagos y valoraciones a sus exaltadas capacidades suplantará al yo de la persona pero sobre una base falsa, por lo que el placer auténtico nunca podrá durar mucho sin que la persona se sienta “impostora” o nuevamente insatisfecha, entonces comience a mentir más dado que le parece que no le creen.

Una forma de tratamiento de estas conductas disfuncionales sería el reconocimiento autentico de brillo y de sobresalir que está en el deseo más genuino de la persona, y en vez de inventarlo y mentir, dedicarse con trabajo psicoterapéutico a mejorar su méritos reales y verdaderos, mejorar su perseverancia, su seguridad y autoestima.

Para ser aceptados por los demás primero debemos aceptarnos a nosotros mismos.

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