La presión social

Todos nosotros siempre tenemos expectativas acerca de cómo deben comportarse nuestros semejantes. Esperamos que nuestra pareja sea fiel, esperamos que nuestros hermanos nos ayuden a cuidar a nuestros padres, esperamos que nuestros hijos se porten bien en la escuela, esperamos que los demás sean puntuales, esperamos que el vecino nos salude, esperamos que nuestros alumnos estudien, esperamos que nuestros conocidos no nos ninguneen, esperamos que los amigos nos contengan en momentos difíciles, esperamos que nuestros compañeros hinchas de River griten también un gol, esperamos que los demás vayan bien vestidos a una fiesta de gala, esperamos que la gente limpie la ropa si se le cayó salsa encima, esperamos que los otros piensen o sientan igual que nosotros.

Esperamos, esperamos, esperamos.

Siempre habrá gente que nos va a cuestionar por lo que hicimos, por lo que no hicimos, por lo que sentimos, por lo que no sentimos, por lo que pensamos o por lo que no pensamos. Se trata de la llamada presión social.

Hay quienes cumplen obsesiva y masivamente con estas expectativas, con el fin de agradar a los demás (tal vez porque nunca fueron apreciados y están siempre temiendo ser rechazados). Otros lo hacen por conveniencia, ya que si cumplen con lo que se espera de ellos obtendrán algún tipo de beneficio (dinero, trabajo, etcétera).

En principio la presión social ayuda a que la sociedad se mantenga unida y no se disgregue generando conflictos entre las personas. Sin embargo, su lado oscuro puede hacer que las personas sean todas iguales y no puedan desplegar sus individualidades. En tal caso la sociedad se convertirá en algo parecido a una secta y no podrá evolucionar porque nadie podrá disentir.

Nuestras sugerencias: a) si te critican por tu comportamiento, no te sentirás mal si entendés que no te critican por ser mala persona sino simplemente por algo que hiciste, que no hiciste, que pensaste, que no pensaste, que sentiste o que no sentiste; b) si te comportaste fuera de las expectativas de los demás, preguntate si eso es algo beneficioso o no para vos y para el conjunto de la sociedad; y c) si estás podrido de las presiones sociales, escapate unos días a la montaña. A medida que subas no sólo habrá menos presión atmosférica sino también menos presión social. Podrás hacer exactamente lo que quieras y nadie te criticará, salvo que hayas incorporado las normas sociales y saludes a las aves, aunque no sea eso lo que esperan de vos.

Pablo Cazau

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