La privacidad en la pareja

– Querido, ¿porqué no querés darme la contraseña de tu correo?

– Es que pueden robártela porque vos sos un poco descuidada.

– Te prometo guardarla en una caja de seguridad.

– Bueno, pero ¿y si alguna vez nos peleamos? No me gustaría que pudieses entrar en mi correo.

– Te prometo que jamás nos pelearemos.

– Bueno, pero tal vez no quiero que revises mi correo para que no te enteres de alguna sorpresa que te estoy organizando para tu cumpleaños.

– Te prometo no leer jamás tu correo.

– Y entonces, ¿para qué querés mi contraseña?

Cada pareja elige qué información y qué experiencias compartir de acuerdo a la siguiente escala, que va de lo más público a lo más privado.

Nivel público: Algunas cosas se comparten con cualquier otra persona. ¿La información sobre el estado civil? ¿Vivir en un edificio o un country?

Nivel semipúblico: Algunas cosas se comparten con ciertas personas allegadas. ¿La información sobre cómo se conocieron? ¿Una cena?

Nivel privado: Algunas cosas se comparten sólo dentro de la pareja. ¿La información sobre algunas fantasías sexuales? ¿Hacer el amor? ¿Irse de vacaciones?

Nivel personal: Algunas cosas se comparten sólo con uno mismo. ¿La información sobre la contraseña? ¿Ir al baño?

Cada pareja decidirá qué cosas compartir y qué cosas no compartir en cada nivel, y si se ponen de acuerdo en ello, no sólo podrán evitar ciertas disputas sino también podrán conocerse mejor. Si alguno le pide al otro su contraseña tal vez esté dejando al descubierto sus celos enfermizos, la necesidad de controlar a su pareja y, sobre todo, la falta de confianza en el otro.

Pablo Cazau

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *