La regulación de las emociones

El control de las emociones y las emociones mismas siempre ha sido un problema para las personas, y cuando deben resolver este problema pueden adoptar diferentes estrategias que podríamos sintetizar en tres: sofocar las emociones, liberar las emociones, y regular las emociones. Tales estrategias pueden emplearse tanto en las emociones “positivas” (que generan bienestar) como en las “negativas” (que generan malestar).

1) Sofocar las emociones.- Ocurre cuando por ejemplo estamos muy enojados con alguien pero no exteriorizamos nuestro enojo, o bien cuando queremos mucho a una persona pero no se lo demostramos y ni siquiera nos permitimos sentir el amor. No nos detendremos en examinar las posibles causas que llevan a sofocar emociones, y nos bastará saber que casi siempre es un comportamiento inadecuado. Las emociones que hoy sofocamos tarde o temprano volverán, y si no vuelven actuarán desde el inconciente, si fueron reprimidas, e influirán en nuestra conducta sin que podamos advertirlo.

2) Liberar las emociones.- Liberamos emociones cuando expresamos abiertamente y sin tapujos nuestro enojo o nuestro amor. En ciertos casos puede ser considerada una conducta normal y adaptativa. No es lo mismo expresar abiertamente el afecto  mientras hacemos el amor que hacerlo en público en un colectivo.

3) Regular las emociones.- Representa una estrategia intermedia entre la sofocación y las liberación de las emociones, y generalmente es la más adaptativa y aconsejable. Regular una emoción significa liberarla pero al mismo tiempo manejar su intensidad y eventualmente sustituirla por otras emociones. Si estamos enojados con alguien podemos expresar nuestro enojo más moderada o “civilizadamente”. Si experimentamos envidia podemos intentar convertirla en admiración. Si experimentamos una gran alegría podemos expresarla más recatadamente si resulta que estamos en un velorio. Si hemos sofocado nuestra ira podemos liberarla con moderación, no sólo para descargarnos sino para que algún otro se entere claramente que estamos enojados.

Naturalmente, antes de regular una emoción debemos poder identificarla o reconocerla, habida cuenta que a veces experimentamos algo hacia una persona y no sabemos muy bien qué es. En un caso más extremo, algunas personas padecen un trastorno llamado alexitimia, consistente en la incapacidad para identificar emociones propias.

Espero que no se hayan enojado con esta nota.

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