Manipulación y Psicopatía

En el ARTICULO ANTERIOR hemos visto en qué consiste la manipulación, cómo reconocer si estamos siendo manipulados y los tipos de manipuladores.

La actualidad nacional e internacional diariamente muestra personas con estas características a través de los medios de comunicación. Pero también existen en nuestros círculos más íntimos y cercanos, y jamás serán reconocidos por los medios ni se harán famosos.

Marie France Hirigoyen (1)  llama a los manipuladores PERVERSOS NARCISISTAS, y explica por qué.

En algunas circunstancias todos podríamos llegar a utilizar un modo perverso: por ejemplo en un momento de rabia. También podemos tener comportamientos obsesivos, fóbicos o histéricos ante determinadas circunstancias que luego desaparecen, haciendo que nos cuestionemos posteriormente . Son ciertos “excesos emocionales” que posteriormente corregimos.

Pero cuando se habla  de un individuo perverso, éste lo es todo el tiempo. Se encuentra fijado en este modo de relación y nunca se cuestionan a sí mismos sus acciones, porque consideran que siempre los equivocados son los demás.

Algunas veces sucede que pasa cierto tiempo hasta que nos demos cuenta de este tipo de comportamiento, pero luego se irá expresando en cada situación en la que tenga que comprometerse y reconocer su responsabilidad. Y es aquí cuando nos damos cuenta que les resulta casi imposible cuestionarse a sí mismos. Necesitan rebajar a otros para subir su propia autoestima y de esta manera obtienen el poder, siendo ávidos de reconocimiento, admiración y aprobación.

Esto hace que no tengan consideración por los sentimientos ajenos ni respeto, no sienten culpa ni compasión.

Estos individuos han sido llamados PSICÓPATAS. El psicópata no siempre es el que mata, tortura o asesina. No todos los asesinos son psicópatas y no todos los psicópatas son asesinos.

Muchos autores han desarrollado los perfiles del manipulador y su víctima, y con frecuencia se ha hablado de que las víctimas poseían algún tipo de “carencia emocional” proveniente de su infancia, lo que producía una mayor predisposición a entrar en el juego del manipulador.

M. F. Hirigoyen dice que más que “carente”, la víctima tiene algo en abundancia, que es lo que el perverso envidia y trata de obtener. Algunas veces es su energía, sus relaciones sociales, su modo de relacionarse con la gente, su actitud ante la vida, en suma, su mismo ser.

Muchas veces la víctima es la persona que “justo” ha estado allí, y que porque ha sido educada con valores diferentes, no puede ver las maniobras de comportamiento que hace el perverso, dado que no las tiene en su personalidad.

Por ejemplo: las víctimas no pueden comprender, a veces hasta ingenuamente, que haya personas que puedan mentir o esconder sentimientos o informaciones importantes para la relación. Es por eso que muchas veces se dan cuenta tarde, cuando la relación ya ha tomado un tinte incluso peligroso para su integridad.

También se ha dicho con cierta facilidad que las víctimas se mantienen en la relación porque tienen algo “masoquista”. Hirigoyen  aclara que la persona masoquista es la que disfruta con el dolor. Pero las víctimas de perversos no disfrutan, muy por el contrario van desarrollando cada vez más estrés, angustia y todo tipo de reacciones somáticas, producto de NO PODER SALIR de la relación que la tiene PARALIZADA.

Cuando encontramos individuos aparentemente tan seguros de sí mismos, que se ven a simple vista ganadores, que imaginamos portadores de fuerzas superiores, se tiende a admirarlos. La perversión fascina y seduce. Pero también da miedo.

No solo encontramos manipuladores a un nivel individual, sino también en el plano de la sociedad. La Psicopatía hoy se la denomina Trastorno Antisocial de la Personalidad . Veamos los criterios que se utilizan en el DSM IV para el diagnóstico de un Trastorno Antisocial:

A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:

1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
4. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
7. Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros

B. El sujeto tiene al menos 18 años.

C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.

D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.

En la Psiquiatría, junto a la Psiquiatría Forense, la personalidad psicopática recibió variadas denominaciones a través del tiempo, tales como locura moral, inferioridad psicopática, sociopatía, personalidad amoral, asocial, antisocial o disocial.


Características de los psicópatas/sociópatas:

–         Desprecio a las normas establecidas por la sociedad. No tienen principios morales y solo los valoran en la medida que las personas le son de utilidad.

–         En los historiales de los psicópatas abundan los actos de delincuencia como los robos, agresiones, los chantajes, estafas, violaciones y hasta crímenes. Justifican sus actos, no tiene sentimientos de culpa y se muestran como incomprendidos o víctimas de la sociedad. Se rigen por sus propias reglas, no muestran remordimientos ni vergüenza por sus atropellos.

–         Generalmente son impulsivos, no miden los peligros o las consecuencias de sus actos. Incurren en  actos riesgosos hacia  sí mismos o los demás. Buscan emociones intensas, no toleran las frustraciones y pueden transformarse en violentos si no consiguen o que se proponen.

–         Las relaciones que establecen son superficiales dado que solo se interesan por sí mismos. Las personas son objetos intercambiables, se aprovechan  de las debilidades ajenas, mienten con frecuencia y no son capaces de desarrollar vínculos afectivos ni relaciones de duración dado que son infieles y sexualmente promiscuos. Pueden ser seductores y simpáticos, logrando que las personas los sigan, porque han caído en sus trampas o por temor.

El Trastorno Antisocial de la Personalidad o Psicopatía es  un “trastorno de personalidad” (distinto de un “trastorno mental” como la esquizofrenia).

Es importante la distinción entre trastorno mental y trastorno de la personalidad. La persona que tiene un trastorno mental no es consciente de sus actos, mientras que la persona con un trastorno de personalidad sí lo es. (En nuestro Código Penal Argentino, artículo 34, encontramos que una persona que es consciente de sus actos es imputable, y quien tiene un trastorno mental y no es consciente de sus actos es inimputable ante la Ley).

¿Qué es un trastorno de personalidad?

Un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento, que se aparta de las expectativas culturales de la persona y que tiene su inicio en la adolescencia o principios de la edad adulta. Además, es estable a lo largo del tiempo y produce malestar y perjuicios para dicha persona.

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(1) Marie F. Hirigoyen “El Acoso Moral”

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