Mindfulness y salud

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Practicar Mindfulness- Meditación en Atención Plena– no requiere forzar nuestra mente hacia alguna dirección en particular, ni siquiera para dejar nuestra mente en blanco. Practicar Mindfulness es, como dice Jon Kabat-Zinn (creador de la técnica) , una “vuelta a casa”. Es ese acto de amor que nos proporciona instantes de libertad al estar en contacto con nuestro interior.

Ese contacto con nuestro interior, que suena tan sencillo, es a veces difícil de lograr dada nuestra costumbre a vivir desconectados de lo que nos pasa realmente y de lo que pasa a nuestro alrededor. Nuestra mente, y en especial, nuestros pensamientos automáticos que nos llevan al pasado o hacia el futuro, nos “secuestran” nuestro verdadero ser y nos impiden estar presentes, aquí y ahora.

Según nos dice Kabat-Zinn en “La práctica de la atención plena”, los términos “medicina” y “meditación” proceden de la misma raíz latina: MEDERI, que significa curar.

La Meditación en Atención Plena y el bienestar psicofísico van de la mano. La enfermedad y el malestar se producen por desconexión con nosotros mismos, por falta de atención, problemas de percepción y en atribuciones equivocadas que continuamente hacemos a través de lo que pensamos acerca de todos y de todo lo que nos pasa. Por juzgar y no aceptar la experiencia tal como es, sino intentar evadirnos de lo que consideramos malestar o negativo. Mindfulness permite la observación de ese funcionamiento mental cortando la rumiación, fuente de malestar y sufrimiento.

A continuación se transcribe parte de un artículo en el que se mencionan investigaciones científicas de los efectos de Mindfulness sobre la salud:

Enfermedad coronaria:

El complemento del entrenamiento en meditación en los programas de rehabilitación cardiaca tradicionales ha demostrado disminuir la mortalidad (41% de reducción durante los dos primeros años), la morbilidad, el estrés psicológico y algunos factores de riesgo biológicos (peso, presión sanguínea, nivel de glucosa en sangre) (Linden 1996, Zammara 1996). La práctica de meditación sola ha demostrado que reduce la isquemia de miocardio inducida por ejercicio en pacientes con enfermedad coronaria (Zammara 1996, Ornish 1983).

Hipertensión:

El entrenamiento en meditación ha demostrado que reduce la presión sanguínea en un numero comparable a los cambios que se producen por la medicación y otros cambios en el estilo de vida como el descenso de peso, la restricción de sodio y un aumento en la actividad física aeróbica (Schneider 1995, Linden & Chambers 1994, Alexander 1994).

Cáncer:

Un estudio randomizado con pacientes con cáncer ha demostrado que tras una intervención de MBSR (Mindfulness based Stress Reduction) disminuyeron significativamente el malestar en el estado de animo (65%) incluyendo depresión, ansiedad, enojo y confusión, y también se registró un descenso en los síntomas de estrés como la sintomatología cardiopulmonar y gastrointestinal (Speca 2000). Estos cambios se mantuvieron en un seguimiento a 6 meses (Carlson 2001). La tasa de supervivencia en pacientes con melanoma y cáncer de mama con metástasis ha mejorado notablemente tras un entrenamiento en meditación y relajación (Fawzy 1993, Speigal 1989) y el nivel de estrés psicológico disminuyó en mujeres jóvenes con cáncer de mama en etapa temprana (Bridge 1998). Las nauseas anticipatorias y los vómitos debidos a la quimioterapia también disminuyen significativamente (Green 1991).

Dolor Crónico:

La práctica de la Meditación Mindfulness ha demostrado que disminuye tanto la experiencia del dolor como así también la inhibición de las actividades diarias por parte de los pacientes. Además se reducen las alteraciones en el humor y los síntomas psicológicos (incluyendo ansiedad y depresión). La utilización de drogas asociadas al dolor es menor, y aumentan los niveles de actividad y de autoestima. Estos resultados marcaron un claro contraste con el grupo control bajo un tratamiento habitual para el dolor, que no mostró ningún cambio en estas dimensiones (Kabat-Zinn 1982-85). Casi todas estas mejorías se mantuvieron en el seguimiento que se realizó a cuatro años (Kabat-Zinn 1987).

Fibromialgia:

El entrenamiento en Mindfulness resultó en una mejora significativamente en las condiciones físicas y psicológicas y el área social (Kaplan 1993, Goldenberg 1994, Weissbecker 2002).

Diabetes tipo I:

El entrenamiento en meditación demostró descensos significativos en los niveles de glucosa en pacientes con una diabetes tipo I mal controlada (McGrady 1991)

Ansiedad:

El entrenamiento en Mindfulness ha demostrado que reduce significativamente los síntomas de ansiedad, estrés psicológico y depresión secundaria (Kabat-Zinn 1992). Estos cambios se mantienen en el seguimiento a tres años (Millar 1995).

Asma /Trastornos Respiratorios:

El entrenamiento en relajación ha demostrado que mejora el bienestar psicológico, el nivel de funcionamiento y la frecuencia de los ataques de asma, así como también mejora la adherencia al tratamiento (Devine 1996). También ha demostrado tener efectos beneficiosos en pacientes con disnea y en el nivel de bienestar psicológico en adultos con trastorno pulmonar obstructivo (Devine & Pearcy, in press).

Psoriasis:

Estudios han demostrado que la meditación Mindfulness aumentaba cuatro veces más los rangos de limpieza de las placas de la piel, cuando se utilizaba junto con la fototerapia y la fotoquimioterapia (Kabat-Zinn 1998).

Cefaleas:

La meditación ha demostrado que disminuye el nivel de actividad de las cefaleas (Anastasio, 1987).

Depresión:

Las habilidades derivadas del entrenamiento en Mindfulness y de la terapia cognitiva han demostrado ser eficientes en reducir significativamente la reincidencia de episodios depresivos en pacientes que habían recibido tratamiento para la depresión (Teasdale 2000).

Esclerosis Múltiple:

El entrenamiento en Mindfulness en movimiento mejoró en los pacientes un amplio rango de síntomas, inclusive el equilibrio (Mills 2000).

Calidad de vida relacionada a la Salud MBSR (Mindfulness based Stress Reduction) ha demostrado que mejora significativamente la calidad de vida asociada a la salud (funcionalidad, bienestar, reducción en síntomas físicos, menor nivel de estrés psicológico) (Reibel 2001).

 

Fuente: mindfulness-salud.org

Bibliografía consultada: Jon Kabat-Zinn “La práctica de la atención plena”

 

 

 

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