Nuestra compañera inseparable de estas épocas: la ansiedad

 

¿Por qué razón «repentinamente» nos sentimos con un estado de malestar, inquietud, preocupación? ¿Por qué de pronto podemos llegar a sentir que nuestro corazón late muy fuerte y a toda velocidad? Que nos transpiran las manos o tenemos alguna sensación de mareo?

Si bien la ansiedad es una emoción normal y adaptativa que nos mueve a la acción, algunas veces sobrepasa un umbral y nos genera un intenso malestar psicofísico que hasta puede llegar a paralizarnos e inclusive a provocarnos trastornos. 

¿Qué dispara nuestra ansiedad?

Para comprender la ansiedad tenemos primero que reconocer dos tipos de disparadores: los externos y los internos.

Respecto a los externos, sabemos que hay determinadas situaciones que nos exponen más que otras (conflictos familiares, peleas, problemas laborales, de pareja, acontecimientos sociales, etc.) .

Reconocemos que pueden ser disparadores de nuestra ansiedad, pero más importantes que los disparadores externos son los disparadores INTERNOS. Porque sobre estos sí podemos actuar para regularlos dado que no son las situaciones en sí las que hacen que uno sobrepase ese umbral y tenga más ansiedad, sino LO QUE PENSAMOS QUE NOS PASA.

¿Cuáles son esos disparadores internos?

Según Beck y Emery (1985), sobrepasamos el umbral de la ansiedad saludable cuando tenemos COGNICIONES (pensamientos) referidos a 3 grandes temas:

1) ACEPTACION/RECHAZO

2) COMPETENCIA/INCOMPETENCIA

3) CONTROL/DESCONTROL

 

1) ACEPTACION/RECHAZO: ¿Cuánto hemos hecho y seguimos haciendo para ser aceptados y evitar el rechazo?

Se refiere a los temores que tenemos de no ser aceptados por los demás y las exigencias de ser siempre aceptables. Hay una creencia bajo este pensamiento y es la de tener la certeza de que debemos ser aceptados y queridos por todas las personas porque de esa manera seremos felices y tendremos bienestar. Si una persona no nos acepta lo vivimos como una amenaza (a nuestra autoestima), y estaremos dispuestos a hacer lo que sea necesario para ser aceptados.

Debemos ser agradables a los demás y esto nos lleva a ser hiper sensibles de las reacciones de aceptación o rechazo por parte de los demás.

2) COMPETENCIA/INCOMPETENCIA: ¿Soy lo suficientemente capaz? La ansiedad se dispara cuando tenemos pensamientos referidos a que otras personas son más competentes que nosotros, ya sea por conocimientos o por algo de nuestro aspecto físico. Considerarnos inferiores en algún aspecto, también puede ser referido a la raza o el sexo.

Estas personas por lo general tienen la sensación de estar siendo «impostoras», dado que subestiman sus capacidades y creen que no están a la altura de las circunstancias, que no son suficientemente buenos. La crítica es sumamente vigilada y representa una amenaza.

3) CONTROL/DESCONTROL: ¿Cuánto esfuerzo ponemos para que no se nos escape nada? Las personas que temen perder el control, temen que las circunstancias o las personas los dominen. También puede adoptar la forma de «temor a volverse locos» o que terminen dependientes de algo o alguien.

Generalmente dicen que las circunstancias externas son las que les producen este temor, sin embargo no son los temores a las situaciones externas sino a la posible pérdida de control (por ej: pánico).

Estos 3 temas en nuestras cogniciones son los principales disparadores de la ansiedad.

Reconocer los disparadores y reconocernos en esas situaciones ayudará a que la ansiedad disminuya, dado que cuando ocurra, nos daremos cuenta de lo que podemos mejorar en nuestra forma de interpretar las situaciones, en nuestras emociones y en nuestras acciones.

Lic. Margarita M. Rodríguez Suárez

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