Las tres alarmas del cerebro

Por Pablo Cazau

En nuestra mente puede dispararse en cualquier momento un estado de alarma, intranquilidad, temor o preocupación en tres situaciones distintas relacionadas con el futuro, el pasado y el presente.

1) Cuando nos invaden pensamientos catastróficos acerca de supuestas calamidades que ocurrirán en el futuro: “mi jefe quiere hablar conmigo, y seguro que me echarán del trabajo”, “mi pareja no me dio el beso de siempre, y entonces pronto me abandonará”, o “falta muy poco para el fin del mundo”.

2) Cuando somos atormentados por recuerdos negativos: “aquel día no debí dañar tanto al ser que amo”, “no debí haber elegido esa carrera”, “cómo sufrí aquel día en que me despreciaron”. Se trata de recuerdos vinculados con la culpa, el arrepentimiento o el sufrimiento.

2) Cuando tenemos ciertas percepciones acerca de experiencias actuales: “tengo un dolor fuerte y raro, entonces debo tener algo grave”, “me acabo de enterar de la muerte de mi madre”, o “hoy me robaron el celular”.

¿Cómo solemos reaccionar ante estas situaciones de alarma?

En el caso de los pensamientos catastróficos poco podemos hacer porque tendemos a considerar los eventos futuros como inevitables. En el caso de los recuerdos negativos también, porque tendemos a considerar los eventos pasados como imposibles de cambiar. Y en el caso de las percepciones actuales también porque el difícil manejar emociones muy recientes.

Entonces, ¿cómo deberíamos reaccionar?

En el caso de los pensamientos catastróficos, evaluar las probabilidades de ocurrencia del desastre futuro. En el caso de los recuerdos negativos, darles un nuevo significado que nos ayude a morigerarlos o atenuarlos. Y en el caso de las percepciones negativas actuales instrumentar acciones que nos permitan asimilarlas, superarlas o resolverlas. Por ejemplo, yendo al médico, o intentar distraerme en medio del dolor, o tomar medidas para que el robo no vuelva a suceder.


<strong>Las tres alarmas del cerebro</strong>

Hablar solo en voz alta

Cuando una persona habla sola en voz alta, ello puede significar tres cosas:

a) Está verbalizando alucinaciones o delirios. Esta es la situación donde los demás dicen que esa persona está loca.

b) Está hablando con un compañero imaginario. Siempre tenemos mucha necesidad de decir algo, sólo que pocas veces encontramos alguien que nos escuche. Esto se ve bastante en los indigentes (homeless) y en los niños.

c) Está hablando consigo misma. Esta es una forma de expresar y reorganizar sus propios pensamientos ya que es casi como escribir, y también de registrar y ordenar sus propias acciones, como una mujer que conocí que a medida que iba limpiando la casa iba diciendo qué tareas iba realizando. El hecho de hablar en voz alta tiene la ventaja que uno puede recordar mejor lo que fue pensando, como cuando algunas veces me voy a dormir y quiero registrar cuándo me dormí, digo en voz alta “ahora son las nueve de la noche”.

A veces tenemos vergüenza de hablar solos en voz alta, sobre todo delante de otros que podrían considerarnos dementes, excéntricos o seres antisociales. Y es entonces cuando decidimos hablar solos pero en silencio.

Pablo Cazau


Hablar solo en voz alta