El cerebro humano sigue siendo primitivo

En las épocas primordiales del hombre primitivo los peligros que lo acechaban eran bastante más frecuentes y cotidianos y, consecuentemente, el cerebro estaba muy sensibilizado para detectarlos y reaccionar a ellos.

Hoy en día muchos de aquellos peligros ya no son tan habituales y amenazantes, pero el cerebro sigue funcionando como en aquel entonces. Es decir, sigue identificando peligros allí donde ya no existen más. Veamos algunos ejemplos.

a) Hay quienes sienten una sensación muy desagradable cuando escuchan que alguien arrastra las uñas sobre una superficie como una piedra.. Si bien es hoy algo ridículo, en aquel entonces era una advertencia sobre un animal que arrastraba sus uñas sobre la entrada de la cueva.

b) Hoy el vértigo es una sensación ridícula que hemos heredado de nuestros antepasados, para quienes el vértigo era muy útil porque advertía sobre peligros reales de caídas en las montañas y otros lugares de gran altura.

c) Usted está en su casa donde viven solamente usted y su cónyuge. Sin embargo, se asusta terriblemente cuando su cónyuge se le acerca por detrás silenciosamente y usted lo advierte. Hoy es una reacción ridícula, pero ayer fue una reacción adaptativa frente a peligros cotidianos, por ejemplo durante una cacería.

d) Conocí una persona que cuando atravesaba una situación de estrés, sentía que el tiempo transcurría más lentamente y experimentaba los sucesos como si fueran en cámara lenta. Esto fue muy útil cuando el organismo debía ponerse en alerta ante peligros serios porque de esa manera podía reaccionar mucho más rápidamente. Por ejemplo, podía huir más rápido si veía a un tigre moverse más despacio.

e) Ciertos pensamientos negativos catastróficos que nos advierten de peligros imaginarios hoy son ridículos, pero no lo eran en aquel entonces cuando los peligros reales eran mucho más frecuentes.

Pablo Cazau. Mayo 2018,

El cerebro humano es adaptativo

Esto significa que es capaz de satisfacer sus necesidades inmediatas a los fines de la supervivencia. Tiempo atrás, investigadores estadounidenses realizaron el siguiente experimento sobre dos grupos diferentes de personas. A ambos se les hizo la misma pregunta: “Si el día de mañana te encontraras perdido en un bosque, ¿qué preferirías encontrar, comida o bebida?”. Los participantes debían elegir una u otra alternativa, pero no ambas.

En el primer grupo, conformado por personas tomadas al azar, las respuestas más frecuentes fueron “comida”. En el segundo grupo, integrado por personas que acababan de hacer un extenuante ejercicio físico en un gimnasio, las respuestas más frecuentes fueron “bebida”. La conclusión que sacaron los investigadores de este y otros experimentos fue que existe una tendencia del ser humano a organizar su vida futura en función de las necesidades actuales, cuando bien puede ocurrir que en un futuro las necesidades pueden cambiar.

Independientemente de ello, podría formularse también una hipótesis: es probable que la mayoría de respuestas “comida” del primer grupo se deban a que la gente considera que la comida es económicamente más valiosa que la bebida. Sin embargo, en términos de supervivencia es más valiosa el agua que la comida: la deshidratación llega más rápido que la desnutrición, sobre todo si el alimento sólido tiene poco contenido de agua.

Pablo Cazau. Diciembre 2012.

El cerebro humano es inteligente

Se puede ser tan inteligente como uno quiera: todo dependerá de cómo definamos la inteligencia. Un plomero brillante podría decir que la inteligencia consiste en resolver con éxito problemas de caños de agua, lo que lo convertirá en un ser muy inteligente aunque no sepa resolver problemas lógicos, dirigir una película o criar hijos. No hace mucho, un senador de los Estados Unidos dijo muy circunspecto: “Si mi hijo fuera muy torpe seguramente será periodista, si es moderadamente torpe será abogado, pero si nace muy inteligente con seguridad será senador”.

Y cuando se trata de juzgar a los demás, pocos vacilarían en decir que una persona inteligente es aquella que opina lo mismo que nosotros..

También hay gente que califica como muy inteligente y hasta como superdotado al niño que sabe tocar el piano a los tres años, confundiendo de esta manera precocidad con genialidad. De hecho, muchos niños precoces terminan siendo con el tiempo mediadamente inteligentes de acuerdo a los estándares de los tests clásicos. Otros califican como genios a sus propios hijos, cuando en realidad son apenas muy inteligentes. Otros creen que son muy inteligentes los niños que aparecen siempre en el cuadro de honor, cuando bien puede ocurrir que sean simplemente sujetos de inteligencia normal pero sobreadaptados, es decir, exigidos para que rindan casi lo imposible. Claro está que los adultos tienen también su ‘cuadro de honor’. En la clínica psicológica ha sido identificado no hace mucho el llamado “síndrome del ejecutivo”: el hombre ‘exitoso’ que trabaja de sol a sol, va al country los fines de semana, tienen bastante dinero y toda su existencia está altamente programada. Claro que nada es gratis, y entonces como resultado surgen con frecuencia cuadros de hipertensión, infartos y cánceres en edades entre los 40 y los 50 años donde no es estadísticamente esperable que aparezcan estas patologías.

Las coronarias se hacen cargo del problema porque ellos son incapaces de procesarlo psíquicamente, o sea, de pensar en lo que les está pasando. Como puede apreciarse, hay muchas opiniones acerca de lo que significa inteligencia para la gente. Tomemos tres ejemplos: el talento extraordinario, la curiosidad y la creatividad.

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