Hasta què punto los “normales” somos psicópatas

Nadie està absolutamente libre de desarrollar algún comportamiento psicopático. Entre el estado ideal de salud mental y la psicopatía màs grave existe toda una gama de grises, donde algunos estaremos màs cerca de la normalidad y otros màs cerca de la psicopatía.

Enumeremos algunas características que tienen en común el psicópata y el “normal”.

1) Tanto los “normales” como los psicópatas consideran que en realidad son otros los psicópatas, pero no ellos mismos. Claro està que basan su creencia en diferentes motivos: el psicópata porque necesita disimular para mostrarse como confiable y simpàtico. El “normal” porque considera que no cumple con ciertos criterios de psicopatía que leyò en alguna parte.

2) Un psicópata no vacila en dañar o destruir a otra persona si ello le trae un beneficio personal. Los experimentos de Milgram de la década del ’50 demostraron que aùn las personas “normales” pueden dañar o destruir a otras bajo presión, pero la diferencia està en que ellos pueden sentir remordimiento, arrepentimiento, o pueden reparar el daño causado.

3) Un psicópata intentarà cortar los vínculos de su vìctima para mantenerlo aislado y a su merced. Una persona “normal” también puede intentar cortar vínculos, como por ejemplo el padre que hace todo lo posible para que su hijo no se relacione con individuos indeseables. La diferencia estaría en que el “normal” lo hace para cuidar..

4) Si un psicópata no puede controlar a su vìctima, puede buscar controlar la forma en que los demás la ven. Por ejemplo, si quiere apoderarse del patrimonio del cónyuge, puede intentar hacerlo pasar por loco. Una persona “normal” puede hacer otro tanto, por ejemplo, que otros valoren a su cónyuge para levantarle la autoestima.

5) Màs generalmente, una persona “normal” puede actuar exactamente igual que un psicópata y motivado por sus mismos intereses egoístas. La diferencia radica en que lo hará muy ocasionalmente y bajo circunstancias muy puntuales, mientras que en el psicópata es su manera habitual de ser.

Pablo Cazau

La representación espacial del tiempo

La forma en que las personas se representan el tiempo en forma espacial depende de cada una y de la cultura incorporada. El tiempo puede representarse tanto en un espacio tridimensional como en un bidimensional. En esta nota se exponen algunos resultados preliminares de una investigación al respecto.

¿Qué ocurre cuando le preguntamos a alguien que señale con la mano dónde ubica su futuro, su pasado o su presente? Tal vez señalaría el futuro extendiendo la mano hacia adelante y arriba, el pasado hacia abajo y atrás, y el presente en su propio cuerpo.

En el año 1968 comencé una investigación piloto de n=40 sobre cómo las personas se representan espacialmente el tiempo y obtuve esa y muchas otras respuestas diferentes. Si bien no seguí adelante con la investigación, fue posible reunir ciertos datos sugestivos como los siguientes:

Sigue leyendo