Resiliencia

La palabra “resiliencia” deriva del latín resiliens, entis, que significa “que salta hacia arriba”, y en su acepción general se le describe como “elasticidad”.

También se menciona que el término proviene del campo de la física y que se refiere “a la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber estado sometido a altas presiones”.

Este concepto se extendió -por analogía- al ámbito social y se lo define como la capacidad de los seres humanos de atravesar situaciones adversas, superarlas y salir transformados por la experiencia. (E. Grotberg, 1998).

Es un concepto relativamente nuevo que se comenzó a utilizar a partir de investigaciones de epidemiología social (E.E.Werner, 1992), cuando se observaba que no todas las personas que atravesaban situaciones de riesgo sufrían enfermedades o trastornos de algún tipo, sino que por el contrario algunas personas superaban la adversidad y no sólo eso, sino que salían fortalecidas. Son las personas resilientes.

Son diferencias culturales? De educación? Socio- Económicas? De personalidad? Genéticas? Biológicas?

La investigación llevada a cabo por E.E.Werner consistió en seguir durante más de treinta años (hasta su vida adulta) a más de 500 niños nacidos en medio de la pobreza en la isla de Kauai (la isla más antigua y cuarta en tamaño del Archipiélago de Hawai). Estos niños pasaron todo tipo de penurias, y un tercio de ellos además sufrió experiencias de estrés y/o criado por familias disfuncionales por peleas, divorcio o ausencia del padre, alcoholismo, enfermedades mentales. Muchos presentaron patologías físicas, psicológicas y sociales. Y lo que ocurrió es que muchos de ellos lograron un desarrollo sano y positivo. Qué hizo la diferencia?

Uno de los factores que encontró Werner es que todos ellos (los resilientes) habían estado en contacto con al menos un adulto (familiar o no) significativo que los aceptó en forma incondicional, más allá de su temperamento, aspecto físico o inteligencia. Es decir, al menos UN vínculo de cariño. O sea que la aparición o no de resiliencia depende de la interacción de la persona con su entorno.

 

Pero con eso basta?
No.
Se han descripto ciertos “pilares” en los que se apoya la resiliencia. Estos pilares son RECURSOS, herramientas necesarias para atravesar las situaciones de estrés o adversas.

Como veremos a continuación, todos estos RECURSOS pueden APRENDERSE. La resiliencia no es una capacidad que traigamos en nuestros genes (y si se descubriera que sí está en nuestros genes, no sería un factor determinante).

Cuáles son esos recursos? Cuántos más tengamos y más desarrollados, mejores son nuestras posibilidades de atravesar situaciones de estrés o adversas.

1- AUTOESTIMA CONSISTENTE: Esta es la base de los siguientes pilares. Es el fruto del cuidado afectivo que mencionamos recién. El cuidado o el vínculo “suficientemente bueno” de ese adulto es el que va a aportar una autoestima consistente a ese niño. De todas maneras, esto no quiere decir que quienes no hayan tenido este tipo de vínculo no puedan desarrollar resiliencia o que la autoestima no pueda ser consistente. En ese caso tenemos otros recursos y posibilidades para hacer que nuestra autoestima crezca como para darnos la fortaleza interior suficiente para atravesar situaciones difíciles.

2- INTROSPECCIÓN: “Es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. Depende de la solidez de la autoestima que se desarrolla a partir del reconocimiento del otro. De allí la posibilidad de cooptación de los jóvenes por grupos de adictos o delincuentes, con el fin de obtener ese reconocimiento” (1)

3- INDEPENDENCIA: Es la capacidad de fijar límites saludables entre uno mismo y el entorno problemático. La capacidad de mantener una distancia emocional y física adecuada que no lo “atrape” hacia la enfermedad y sin caer en el aislamiento (Este recurso se pone en juego ante los casos de abuso).

4- CAPACIDAD DE RELACIONARSE: La capacidad para establecer lazos e intimidad con otras personas de una manera equilibrada, balanceando la propia necesidad de afecto con el brindarse a los demás. Una autoestima baja o demasiado alta puede llevar a una alteración de las relaciones con los demás.

5- INCIATIVA: El impulso de exigirse y ponerse a prueba en tareas cada vez más exigentes.

6- HUMOR: Encontrar la comedia en la tragedia. Desdramatizar. Permite ahorrar sentimientos negativos, aunque sea transitoriamente.

7- CREATIVIDAD: Es la posibilidad “de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden. Fruto de la capacidad de reflexión, se desarrolla a partir del juego en la infancia”.(1)

8- MORALIDAD: Se entiende por moralidad la posibilidad de extender el deseo personal de bienestar a todos los semejantes y de comprometerse con valores. Esta sería la base del buen trato con los demás.

9- CAPACIDAD DE PENSAMIENTO CRÍTICO: Es un recurso de segundo grado, que resulta de combinar todos los recursos antes mencionados y permite analizar críticamente las causas y responsabilidades de la adversidad que se sufre “cuando es la sociedad en su conjunto la adversidad que se enfrenta. Y se propone métodos de enfrentarlas y cambiarlas” (1)

(1) Aldo Melillo y colaboradores “Resiliencia” (2002)

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