Sobre Psicología Cognitiva

Entrevista al Dr. Eduardo Keegan

 


Eduardo Keegan es Doctor en Psicología, Profesor Titular de Psicoterapias y Director del Posgrado en Terapia Cognitiva (UBA), Presidente de la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva, miembro de la International Association for Cognitive Psychotherapy Miembro del Comité Científico, Sociedad Polaca de Terapia Cognitiva, miembro de la European Association for Behaviour and Cognitive Psychotherapies British Council Scholar, Institute of Psychiatry, Londres.

Por Lic. Carolina Duek
“El consultorio privado clásico está en extinción”

Las terapias cognitivas nacieron en los `60 en los EE.UU. En Argentina a fines de la década del 80, cuando se creó el Centro de Terapia Cognitiva. Siguiendo el impulso, en el año 1991 se fundó la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva, actualmente presidida por Eduardo Keegan. Keegan comenta: “a los terapeutas cognitivos nos critican como si fuéramos una terapia capitalista”.

-¿Desde cuándo le interesó el área Cognitiva?

-Desde el año 92. Me recibí en el 84 y tuve una formación psicoanalítica, como todos. La verdad que nunca me convenció mucho la eficacia del tratamiento, no estaba muy conforme con lo que veía que pasaba en el consultorio. Por otro lado, en esa época no teníamos una formación de postgrado tan sistemática y lo que había eran grupos de estudio. Quise tener una formación más estructurada, y quería saber realmente qué pasaba en el primer mundo. En el 91 se habían distendido las relaciones políticas con Gran Bretaña y se volvieron a ofrecer becas para estudiar, me presenté, y gané la beca para estudiar en el Instituto de Psiquiatría en Londres.

-¿Qué autores tiene como referencia la Terapia Cognitiva?

A modo sintético, podría decirse que los autores que se identificaron con el modelo cognitivo de una manera más drástica fueron Albert Ellis, de Nueva York y Aaron Beck, en Filadelfia. Hay diferencias entre ellos igual. Ellis era un terapeuta en el campo privado y Beck era un profesor universitario que originariamente fue psicoanalítico y arrancó haciendo investigación empírica sobre depresión, después abandonó la perspectiva psicoanalítica e inventó un tratamiento para la depresión, que tuvo mucho impacto. Este hombre inventó un tratamiento que duraba unas 20 sesiones y tenía la misma eficacia que los antidepresivos. Es un terreno donde ni el psicoanálisis ni la terapia conductual se sentían muy cómodos. En ese momento hubo una mirada completamente nueva sobre cómo tratar los problemas de ansiedad. En los 80 se produjo una integración y surgió la terapia cognitivo conductual de los trastornos de ansiedad. Y ahí aparecen personajes importantes como David Barlow, que vino a la Argentina. En Inglaterra está Stanley Rachman, que habla sobre pacientes con trastorno obsesivo compulsivo.

-En Argentina, cómo fue?

-El desarrollo fue mucho más tardío, porque acá la terapia Cognitiva entró tarde. En los últimos 4 años se produjo un incremento en el interés muy grande, pero en realidad el auge de la terapia Cognitiva se dio en el mundo desarrollado a partir de los años 80. Lo de Argentina es un atraso en cuanto al impacto, y respecto a los méritos del tratamiento.

El problema es que lo que han cambiado mucho son las condiciones del ejercicio de la psicoterapia. Se produce la revolución neoconservadora en EE.UU. y en Gran bretaña con D. Reagan y M. Thatcher. Llega a su fin el modelo del estado de bienestar de los años 60 y aparece un control muy estricto sobre el gasto en salud pública. Eso puso mucho énfasis en que los tratamientos puedan probarse objetivamente y que durasen un plazo razonable. En general los terapeutas cognitivos nos critican como si fuéramos una terapia capitalista. La realidad es que la terapia Cognitiva existía desde antes de eso y es más atractiva porque tiene un formato con duración pautada.

Por el otro lado tenía una evidencia que avalaba objetivamente su eficacia y se hizo un tratamiento muy efectivo para este tipo de cosas. Un poco lo que está pasando en Argentina es que hay compañías que prestan servicios de psicoterapia y en realidad están prefiriendo terapeutas que trabajen con terapias estructuradas, a plazos más cortos por encima de terapeutas acostumbrados a hacer tratamientos con plazos indefinidos. Entonces hay un factor ya que esta incidiendo mucho porque el consultorio privado clásico está en extinción, en todas partes. La Argentina está tomando el modelo de EE.UU., porque está habiendo un énfasis mayor en el uso de tratamientos estructurados, con objetivos claros y plazos más definidos. La gran diferencia que tiene con esos enfoques es el lugar que tiene la investigación. No se pueden hacer afirmaciones si no hay una investigación que las avalen.

Por investigación se entiende algo que cumpla con los estándares metodológicos de la ciencia convencional, no es cuestión de sentarse a leer los textos de un `guru`; implica aceptar algunas reglas. Este es el modelo dominante de tratamiento en el mundo desarrollado. La Argentina tiene un atraso en esto como de 25 años pero la realidad es que todo lo que sea tratamiento, sobre todo en ansiedad y depresión, la terapia Cognitiva es hoy en día el estándar de tratamiento.

Otro tema en cuestión es diferenciarla con la medicación. En los trastornos de ansiedad, la terapia Cognitiva es mucho mejor. Esa idea instilada desde algunos ámbitos progre de la que la terapia Cognitiva y la medicación son lo mismo, y somos el capitalismo, es una idea que está hecha para desprestigiar la terapia Cognitiva y asociarla con cosas malas y funestas.

En realidad es una terapia que es bastante entretenida, muy distinta, porque cambia de patología en patología, es parte del entrenamiento, que una persona sepa hacer el tratamiento para la depresión no quiere decir que sepa hacer el tratamiento para otra patología. Lo que está cambiando en el mundo de la psicoterapia es que hay mucha más regulación del Estado, y esta regulación sienta sus bases en algún dato de un experto que sea confiable y que no sean los intereses de una escuela en particular. Hay 80 estudios empíricos que notan la eficacia de la terapia Cognitiva en la depresión, y es medio difícil competir con un tratamiento que no tenga ni uno solo.

-¿Cómo se imagina el futuro de la Psicología Cognitiva en Argentina?

-Puede que se convierta en la forma dominante del tratamiento, creo va a ser una forma más común de tratamiento de acá a 5 o 10 años. De hecho eso ya está pasando, hay mucha más gente entrenada para esto. La crisis profesional es muy grande y la gente probablemente se va a orientar a aquello que esté más demandado por el Estado. En general cuando la gente ha probado hacer este tipo de tratamiento, si tiene experiencia con las psicoterapias, como paciente difícilmente vuelva a la forma anterior de tratamiento porque en general la gente que es critica con la terapia Cognitiva lo hace desde el absoluto desconocimiento. Es una forma de tratamiento que es estructurada, demandada por el mercado, y da buenos resultados. Yo creo que va a tener una difusión muy grande, de hecho lo está teniendo y va a ser una forma de tratamiento de peso, pero hay bastantes psicoanalistas en Argentina, así que por razones numéricas, va a ser difícil.

Más información:
www.aatc.org.ar

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