La repetición no implica mayor veracidad

Solemos tomar en cuenta la frase del filósofo Epícteto que decía que lo que perturbaba a las personas no eran los hechos sino la interpretación que hacía de los mismos. Nuestra opinión, nuestros pensamientos acerca de los hechos, serán quienes tengan una influencia decisiva sobre nuestras emociones y sobre nuestras conductas.

Solemos también reconocer que tenemos pensamientos llenos de distorsiones, de errores. Pensamientos basados en creencias, algunas veces disfuncionales, que nos llevarán a padecer desde malestares hasta verdaderos trastornos.

La Psicología Cognitiva ha difundido las distorsiones cognitivas más frecuentes. Para profundizar en el conocimiento de estas distorsiones podemos recurrir a las FALACIAS de la Lógica, falacias que se utilizan muchas veces en Derecho y en Política.

Una FALACIA (o sofisma) es un razonamiento incorrecto pero que aparenta ser correcto. Se apoya en la Lógica y en la Teoría de la Argumentación, aparenta ser válido pero solo es persuasivo, es decir, no es válido pero intenta aparentar serlo.

Una falacia es la llamada “Argumentum ad náuseam”. Es un tipo de razonamiento, expresamente dirigido a persuadir en las emociones de quienes escuchan.

Consiste en que un razonamiento, repetido hasta el hastío (ad náuseam) intenta convencer de su veracidad al receptor que lo escucha. La persona creerá así que una afirmación tiene más probabilidades de ser cierta o aceptada como verdad cuantas más veces la haya oído.

Pero por mucho que algo se haya repetido y que se haya puesto mucho esfuerzo en ello, esto no hace que la afirmación sea más real o verdadera.

Esta falacia viene de la falsa creencia de que si alguien dedica mucha energía en la repetición de un mensaje es porque éste tiene más probabilidades de ser cierto.

Reconozcamos cuántas veces hemos escuchado ad náuseam ciertas afirmaciones (en nuestra historia familiar, a lo largo de nuestra trayectoria educativa, cuando nos hemos vinculado con amistades o parejas, o a través de la propaganda ideológica – religión y política-.) y recordemos que, tal como nos marca esta falacia, que la repetición no implica mayor veracidad.

¿Cómo estamos pensando?

¿Podemos enfermar a través de los pensamientos?
Veamos primero qué es una DISTORSIÓN COGNITIVA.

 

Hemos visto en un artículo anterior que para las terapias cognitivo-conductuales como la TC (Terapia cognitiva de Aaron Beck) y la TREC (Terapia Racional Emotiva Conductual de Albert Ellis), una distorsión cognitiva es una forma de error en el procesamiento de la información.

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