El lado positivo de la ira

 

En el conjunto de las emociones, la ira tiene mala fama.

Un artículo publicado en stumbleupon.com titulado “El lado positivo de la ira: 6 beneficios del enojarse” nos hace pensar que no siempre es negativa esta emoción, algunas veces hasta es necesaria.

(En el documento original se utiliza la palabra “anger”, que se traduce como ira, enojo o enfado como sinónimos. En la práctica solemos entender a la ira como un grado más intenso del enojo o el enfado, aún así lo usaremos esta vez como sinónimos para respetar el texto original).
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Una imagen vale más que 1.000 palabras

“Recientemente en un acuario de Hawai los entrenadores se sintieron intrigados al ver que cuando le formulaban a un delfín una pregunta cuya respuesta podía ser afirmativa o negativa, por ejemplo: ¿Hay una pelota flotando en algún lugar de la pileta?, los delfines contestaban sin mirar alrededor.

Un día uno de los entrenadores estaba utilizando lentes de sol y descubrieron que cuando el que preguntaba era él, los delfines necesitaban buscar la pelota para poder contestar. Análisis posteriores demostraron que lo que sospecharon aquel día es real: Los delfines podían “leer” la respuesta en los ojos de los entrenadores.”

 

(Tito Rodríguez – Director Instituto Argentino de Buceo) (1)

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Sobre el enojo, la ira y las emociones violentas

La actualidad, a través de los medios de comunicación, nos dan cuenta de hechos considerados delito en los que interviene la ira de la mano de la agresividad y la violencia.

Qué es la ira?

 

La ira es una emoción natural de respuesta, una reacción que nos permite enfrentar amenazas. Estas amenazas para algunos pueden estar relacionadas con la auto-preservación (cuando los animales o los humanos nos sentimos atrapados o atormentados). También es un modo de respuesta relacionado con la percepción de un daño o trato injusto efectuado de forma malintencionada, cuando han tocado nuestra dignidad.

Veamos cómo es esta emoción:

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Ira, sumisión y asertividad

En nuestro sitio de Artículos leemos una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Valencia en la que determinan que cuando tenemos ira nuestra frecuencia cardíaca aumenta, lo mismo nuestra presión y la producción de testosterona, a la vez que se activa el hemisferio cerebral izquierdo y disminuye el cortisol.

Además de conocer qué se  produce en nuestro organismo cuando estamos enojados, sería interesante pensar acerca de la causa de nuestra ira y cuál es la mejor manera de calmar esta emoción, quitarle intensidad o que no se produzca demasiado seguido este torbellino dañino en nuestro organismo.

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