La meditación básica

En general, la meditación es una actividad mental voluntaria que consiste en concentrar la atención sobre algo.

Cuando una persona está distraída o cuando sueña, está concentrada en algo pero de manera involuntaria y por tanto no es meditación. La meditación, al ser voluntaria, está orientada hacia alguna finalidad.

La meditación abarca un amplio espectro de actividades mentales donde se concentra voluntariamente la atención. Así, nos concentramos en algo al mirar una película, reflexionar sobre un problema, atender a nuestros propios pensamientos, observar un paisaje, escuchar música, cocinar, estudiar, escribir, leer, pintar, nadar, peinarse, jugar a los naipes, revisar una cuenta o cambiar una lamparita. Todas estas actividades mentales son voluntarias y tienen su propia finalidad.

Un tipo especial de meditación es la que aquí llamaremos meditación básica, que consiste en concentrar la atención solamente en nuestra respiración, preferiblemente con los ojos cerrados para reducir la intromisión de estímulos distractores. La finalidad central de la meditación básica es reducir el sufrimiento en situaciones difíciles, y de aquí la importancia de adquirir un cierto entrenamiento para hacerla más efectiva.

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Charla en Instituto Nuestra Señora de Fátima – C.A.B.A.

En el día de la fecha, 25 de Junio de 2019, la Fundación Soberanamente se hizo presente en el Instituto Nuestra Señora de Fátima de Villa Soldati, C.A.B.A..

Hemos dado una charla a los alumnos de 6to. año sobre «Resiliencia  y recursos para su desarrollo: los pensamientos y la meditación.»

Gracias a la profesora Ana Santos que nos invitó a la institución, y a las autoridades que nos han permitido acercarnos para seguir difundiendo y haciendo conocer esta maravillosa capacidad que todos tenemos. 

 

Lic. Margarita Rodríguez Suárez/ Prof. Lic. Pablo Cazau

Qué significa meditar

Todos los días estamos realizando diversas actividades. Algunas de ellas exigen que pongamos especial atención como por ejemplo cuando estamos cocinando un plato novedoso, cuando estamos estudiando, cuando estamos aprendiendo a bailar, cuando hablamos, etcétera. Son tareas en las que prestamos atención porque podemos equivocarnos, y vamos a llamarlas actividades atencionales.

Sin embargo, hay toda otra gama de actividades a las que no prestamos atención, y vamos a llamarlas actividades automáticas. El ejemplo típico es respirar, pero también sirven como ejemplo los actos de manejar, de caminar o de fumar donde muchos de nuestros movimientos son automáticos, es decir, los realizamos sin pensar demasiado.

Como podemos ver, algunas tareas exigen mucha atención, otras menos atención y otras que son completamente automáticas.

Sin embargo, ahora podríamos hacer una especie de experimento y convertir una tarea automática en una tarea atencional. Por ejemplo, podemos comenzar a respirar pero prestando una atención plena y especial al acto mismo de respirar.

Ustedes podrán decirme con justa razón “¿Y para qué serviría esto? Total, puedo respirar igual automáticamente y mientras tanto hago otras tareas útiles”. Es cierto, pero aún así podemos encontrarle a esta peculiar actividad al menos dos utilidades.

En primer lugar, prestar atención a nuestra respiración permite que podamos respirar mejor o de una manera que beneficie nuestra salud. En segundo lugar, y esto es lo que quiero resaltar como importante aquí, prestar atención a nuestra respiración hace que nos concentremos solamente en eso y desviemos nuestra atención de ciertas otras distracciones que nos acosan permanentemente. Por ejemplo, si estamos angustiados, ansiosos, deprimidos, enojados, encolerizados o doloridos, el hecho de concentrarnos solamente en nuestra respiración hará que dejemos de estar pendientes de todos esos estados mentales desagradables.

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