Trastorno de Estrés Postraumático

Un acontecimiento trágico o de intenso temor como por ejemplo un terremoto, una inundación, un accidente aéreo o ferroviario, un choque de automóviles, una persona cercana se accidenta o se muere repentinamente, una guerra, un tiroteo, un asalto, un derrumbe. Son todos acontecimientos que producen intenso malestar, temor y terror.

Cuando ocurre este tipo de hechos es normal que la persona se quede durante un tiempo afectada: se produce una reacción de estrés.

Podría suceder que en lo inmediato la persona no muestre reacción alguna y comienza a mostrarlo en forma tardía, luego de varios meses. Por eso es hasta “conveniente” que la persona muestre su afectación en el tiempo inmediato, es la reacción más saludable.

Si esta reacción de estrés no disminuye su intensidad pasado un cierto tiempo y así está desde hace más de un mes sin señales de mejora, si la persona comienza a deteriorarse en sus áreas de vida, si deja de hacer su vida normal y comienza a encerrarse o evitar salidas, si solo habla del hecho o deja de hablarlo y se encierra en un mutismo, podría tratarse de un trastorno por estrés postraumático.

Cómo reconocerlo?

El trastorno de estrés postraumático está clasificado como un trastorno de ansiedad.

Para saber si una persona tiene este tipo de trastorno es necesario que se den 2 condiciones fundamentales:

1) que la persona haya vivido o estado expuesta a algún acontecimiento traumático caracterizado por muertes o amenaza a su integridad física o la de los demás.

2) que la persona haya respondido con temor, desesperanza u horror.

Una vez que la persona ha vivido o fue expuesta a ese acontecimiento, se reproduce el acontecimiento traumático en forma involuntaria y en forma recurrente.

La forma de reproducción puede ser a través de imágenes, pensamientos o percepciones. También a través de sueños recurrentes que producen malestar (pesadillas).

En todos los casos la persona actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones o episodios disociativos).

El malestar psicológico que se siente es intenso, similar al del acontecimiento traumático. Inclusive se pueden tener las mismas respuestas fisiológicas de aquel momento.

La persona tratará de EVITAR en forma persistente todos los pensamientos, sentimientos o conversaciones relativas o cercanas al acontecimiento traumático. También evitará actividades, lugares o personas que motiven los recuerdos del trauma.

Puede suceder también que se produzca alguna incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma (una forma de amnesia).

Otras señales posibles de este trastorno son: la reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas, la sensación de desapego o enajenación frente a los demás, la restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor), la sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal).

También aparecen otros síntomas persistentes como las dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, hipervigilancia y respuestas exageradas de sobresalto.

El diagnóstico de Trastorno por estrés postraumático debe ser efectuado por un profesional psicólogo, psiquiatra o médico, y así se lo considera si a la persona se le prolongan estos síntomas con mucha intensidad por más de 1 mes.

Además estos síntomas deben estar causando un malestar clínico significativo y afectando su área laboral, familiar, afectiva, etc.

Es muy posible que esta reacción de estrés se inicie con bastante inmediatez respecto al acontecimiento traumático y que pierda intensidad con el correr de los días. Eso sería lo esperable. Pero si continúa en forma acentuada o si aparece después de los 6 meses podemos estar frente a este Trastorno.Por eso es conveniente buscar ayuda profesional en los primeros momentos, dado que de esta manera se estaría haciendo PREVENCIÓN del Trastorno.

Este trastorno antes se lo conocía con el nombre de neurosis traumática, fatiga de batalla o neurosis de guerra, y por el momento el tratamiento es similar al del Burnout (síndrome de desgaste profesional o de la cabeza quemada), dado que este último todavía no se lo ha reconocido como característica diagnóstica pero se lo considera con síntomas comunes al de Estrés Postraumático.

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