Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)?

Es un sindrome conductual con base neurobiológica y componente genético. Es un trastorno que afecta a entre un 5% y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo más frecuente en varones.

¿Cuáles son sus características?

Se caracteriza por una distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Se los diferencia en dos grupos: 1) Trastorno por Déficit de Atención y 2) por Déficit de Atención e Hiperactividad/ Impusividad.

Según el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) se lo reconoce por los siguientes criterios:

1) Trastorno por déficit de atención: 6 o más síntomas de desatención que hayan persistido durante 6 meses con una intensidad desadaptativa en relación con el nivel de desarrollo:

(a) a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades
(b) a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas
(c) a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente
(d) a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)
(e) a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades
(f) a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)
(g) a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)
(h) a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes
(i) a menudo es descuidado en las actividades diarias

2) Trastorno por déficit de atención e hiperactividad/impulsividad: la presencia de 6 o más de los siguientes síntomas que hayan persistido durnate 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad:

(a) a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento
(b) a menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado
(c) a menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)
(d) a menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
(e) a menudo “está en marcha” o suele actuar como si tuviera un motor
(f) a menudo habla en exceso

Impulsividad:

(g) a menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas
(h) a menudo tiene dificultades para guardar tumo
(i) a menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos)

El diagnóstico siempre ha de ser efectuado por un profesional, el que tomará en cuenta si algunos de estos síntomas estaban presentes antes de los 7 años de edad, si estas alteraciones que provocan los síntomas se presentan en 2 ó más ambientes (por ejemplo en la escuela y en la casa), y si están deteriorando significativamente la actividad social, académica o laboral.

EL TDAH tiene una muy alta respuesta al tratamiento. Los síntomas expresan un problema biológico y por lo tanto se abordan más eficazmente con tratamiento farmacológico. Según el DSM-IV “Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)”.

El TDAH no es un trastorno de aprendizaje aunque muchas veces se acompaña con  desórdenes de ese tipo, sobre todo debido a los síntomas atencionales. Si un niño tiene bajo rendimiento escolar no es condición necesaria ni suficiente para establecer el diagnóstico. Y respecto a los síntomas de hiperactividad que como vimos, pueden o no estar presentes, en el caso de estarlos se deberá hacer una exploración clínica del problema.

Tampoco hay correlación entre este trastorno y un desarrollo intelectual inferior a la media.

Este trastorno neurobiológico fue reconocido primero en la edad infantil, pero en la medida en que fue mejor comprendido, se reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más allá de la adolescencia, inclusive entre el 65 y 70% persiste en la edad adulta.