Viviendo entre conflictos

“El conflicto es un signo de que existen verdades más amplias y perspectivas más bellas” A.N. Whitehead

 

Si miramos el ranking de carreras más elegidas y que más crecieron entre el año 2004 y 2008 en Argentina (1), vemos que las tres primeras son:

1. Abogado
2. Contador Público
3. Licenciatura en Psicología.

En la elección de una carrera terciaria o universitaria intervienen una serie de factores personales, familiares, sociales, geográficos, etc. Y dentro de los factores sociales influye, obviamente, el tipo de sociedad en la que vive la persona.

Mirando este ranking se podría deducir que vivimos en una sociedad de conflicto, donde necesitamos defender nuestros derechos haciendo intervenir a la Justicia o a la Psicología para mediar o para trabajar sobre las consecuencias de vivir un conflicto. Una sociedad donde el valor de la palabra se ha perdido, por eso recurrimos a que las leyes hablen por nosotros, que el espacio terapéutico colabore con la validación de la palabra y donde el poder es sinónimo de dinero, por lo tanto, las tres carreras, sin sorprendernos, parecen estar muy relacionadas.

Por qué hay tantos conflictos?

Somos seres sociales, y en forma permanente estamos interactuando, intercambiando opiniones, pensamientos y creencias con quienes nos rodean.

En esta interacción muchas veces los pensamientos y sentimientos de los demás difieren de los nuestros o lo que pensamos que es correcto, o lo que creemos que debería ser. Es decir, que habría conflicto cuando otra idea es diferente o incompatible con nuestras creencias.

También puede haber conflicto interior entre nuestros valores, nuestras creencias y nuestras acciones en relación a lo que los demás esperan de nosotros.

Algunas teorías ven al conflicto como algo malo que no debería ocurrir. Sin embargo, y dado que es inevitable que existan, se han desarrollado múltiples teorías para resolver los conflictos, para superar los obstáculos entre dos posiciones contrapuestas o incompatibles entre sí.

Podríamos decir que hay CONFLICTOS FUNCIONALES: o constructivos, cuando surgen de la búsqueda de metas en común para mejorar el bienestar de las personas involucradas, es decir que se procura el beneficio de muchos.

Y CONFLICTOS DISFUNCIONALES: o desctructivos, cuando las partes involucradas tienen metas diferentes y no buscan mejorar la situación actual, por lo que los resultados no son los que esperan los involucrados.

 

¿Qué tipos de conflictos hay?
Veamos una clasificación: (2)

Conflictos de relación y comunicación. Se deben a fuertes emociones negativas, a percepciones falsas o estereotipos, o a la escasa falta comunicación entre las partes. Conducen a una espiral de escalada progresiva del conflicto destructivo.

Conflictos de información. Se deben a la falta de información necesaria para tomar las decisiones adecuadas por lo que se interpreta de manera diferente la situación o no se le asume el mismo grado de importancia.

Conflictos de intereses. Se deben a la competición entre necesidades no compatibles o percibidas como tales. También puede ser de tipo psicológico y comportan percepciones de desconfianza, juego sucio, intolerancia, etc.

– Conflicto de valores. Se deben a los diferentes criterios de evaluación de ideas, creencias o comportamiento que se perciben como incompatibles. El conflicto estalla cuando estos valores se intentan imponer por la fuerza a la otra parte que los percibe como negativos, no importante o no propios para una persona en la cual se encuentra involucrada en cierto problema .

Conflictos de roles. De poder, de autoridad y de acceso a los recursos. Se deben a pautas destructivas de comportamiento, de desigualdad del control o distribución de recursos, de desigualdad de poder y autoridad, de restricciones del tiempo, etc.

No en todo conflicto hay violencia, pero en toda violencia hay un conflicto.

“La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.”
(Juan Pablo II)

Alguien dijo que es más eficaz quien sabe evitar conflictos que quien sabe resolverlos.

En la próxima entrada veremos a Albert Ellis desde la Terapia Racional Emotiva Conductual y una forma de evitar conflictos.

(1) Ministerio de Educación-Argentina
(2) PASTOR, X.(2005). Guía práctica de la gestión de conflictos en el tejido asociativo. Barcelona: Editorial Mediterrània.

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